La
actividad reflexiva y el trasiego de formas, colores, materiales y texturas que
necesariamente se derivan del proceso creativo van dejando un poso en la mente
del artista, un almacén de material recuperable que se incorpora de un modo
intuitivo e inmediato al momento creativo, donde se mezcla con una serie de
ingredientes que el artista elige, acompañados tal vez por la decisión de
emprender nuevas aventuras en el terreno de la técnica o por el chivatazo
ocasional de la esquiva inspiración. Todo ese material sensible ha pasado por
la criba delmás implacable censor: la
mirada íntima de auto-crítica, que es responsable si es valiente.
Es
muy difícil abstraerse de esta incorporación involuntaria, y de todo punto
desaconsejable, sería como partir desde cero. Mucho mejor parece para el
artista identificar y reconocer como propios esos flashback que emergen en cada
secuencia de creación de una obra, para luego convertirlos en otra cosa o
no.Al fin y al cabo, aunque todos somos
un compendio de nuestro pasado, también somos presente, del que forman parte
las reminiscencias de aquel.